Este bolso nace del vaivén del océano y de la danza del viento sobre la costa. Sus pliegues ondulantes evocan la espuma del mar, la lava que se solidifica en formas caprichosas y el fluir libre de la naturaleza que no obedece a líneas rectas.
Una pieza donde la piel se convierte en ola. Cada curva rompe con la rigidez, transformando la geometría en movimiento y haciendo del bolso una escultura viva.
akua se revela aquí como símbolo de libertad: orgánico, irrepetible, en constante metamorfosis.